Ellie Foumbi

BIOGRAFÍA

Ellie Foumbi es una cineasta camerunesa-estadounidense cuya ópera prima, Nuestro padre, el diablo (Mon père, le diable), se estrenó en el Festival de Venecia.

Ganó 27 premios en festivales internacionales y fue nominada al mejor largometraje en los Independent Spirit Awards.

Ellie es becaria BAFTA Breakthrough USA y fue nombrada una de las 25 nuevas caras del cine independiente por la revista Filmmaker Magazine.

Es licenciada en Dirección por la Escuela de Artes de la Universidad de Columbia.

FILMOGRAFÍA

2015 Uniform; cortometraje (co-dirección)
2016 Avalanche; cortometraje
2017 Last Day in Paradise; cortometraje
2017 Zenith; cortometraje
2019 No Traveler Returns; cortometraje
2019 Tales; serie de televisión (1 episodio)
2021 Home; cortometraje
2021 Nuestro padre, el diabo; largometraje de ficción

COMENTARIOS DE LA DIRECTORA  

La idea de NUESTRO PADRE, EL DIABLO surgió inicialmente de la necesidad urgente de volver a conectar con mi patria, África, pero de algún modo se transformó en un interrogatorio sobre las cicatrices de la guerra. Como la mayoría de los artistas, soy muy sensible a mi entorno y a los acontecimientos que ocurren en el mundo. Gracias al trabajo de mi padre en la ONU, tuve el privilegio de hablar con supervivientes del genocidio ruandés, lo que me hizo plantearme más preguntas sobre la naturaleza humana. (…) Esto planteó una cuestión más pertinente que alimentó el desarrollo de la película. ¿Es posible reconstruirse después de sobrevivir a un acontecimiento traumático como la guerra?  

Mientras contemplaba las inimaginables dificultades de abandonar el hogar en circunstancias tan horribles, no pude evitar reflexionar sobre mi propia inmigración a Estados Unidos desde Camerún. Aunque el traslado de mi familia se debió a oportunidades económicas, los retos a los que nos enfrentamos estaban muy relacionados con una sensación de desplazamiento. Tenía edad suficiente para recordar cómo era nuestro hogar en Yaundé, pero era demasiado joven para sentir una conexión real con él. Esto hacía que la asimilación a mi nuevo país fuera más complicada. Luego traté de imaginarme llegando a este nuevo país después de haber presenciado el asesinato de seres queridos o amigos. La cuestión se hizo aún más difícil. ¿Y si yo hubiera participado en tales atrocidades? Así fue como la película se centró en los niños soldado.  

A través de la narración de NUESTRO PADRE, EL DIABLO, me vi obligada a reexaminar lo que significa ser inmigrante y el bagaje que uno lleva consigo. Esta película nos recuerda que es imposible borrar nuestro pasado, pero tal vez ese pasado pueda remodelarnos de forma positiva. Quizá pueda hacernos más empáticos con el sufrimiento de los demás. Tal vez pueda recordarnos que siempre quedan en nosotros granos de bondad, incluso después de haber vivido una barbarie indescriptible.