
«Estoy disfrutando especialmente de que Afrikaldia me haya hecho partícipe también del proceso de diseño»
Afrikaldia, el Festival Vasco de Cines Africanos, ya está en marcha. Con el cartel de la VI. edición recién presentado, el equipo de comunicación de Afrikaldia ha mantenido una charla con el artista, Laurent Leger, encargado del diseño del cartel.
— ¿Quién es Laurent Leger?
Soy fotógrafo documentalista y retratista. Nací en La Reunión, crecí en París y vivo en Madrid desde hace muchos años. Pero mi carrera como fotógrafo empezó precisamente aquí, en Euskadi, en Bilbao, y eso hace que estar hoy con Afrikaldia tenga un significado especial para mí.
Mi trabajo está muy centrado en las personas, el retrato y las historias que hay detrás de ellas. Al final, fotografiar es también una manera de conocer a gente que probablemente nunca habría conocido de otra forma.
— ¿Cómo te defines como artista?
Me cuesta un poco definirme como artista. Me siento más cómodo diciendo que soy fotógrafo.
Intento hacer imágenes sencillas, sin demasiados artificios, donde lo importante sea la persona que tengo delante. La técnica es importante, claro, pero intento que no se vea demasiado. Si una fotografía emociona, no necesito que quien la mira se pregunte cuántas luces utilicé para hacerla.
— Parece una carrera muy volcada a fotografiar personas.
Sí, completamente. Necesito a las personas. Incluso cuando veo un paisaje precioso pienso: «¿Y dónde pongo a alguien?» [Ríe.]
Me interesa muchísimo lo que una persona puede contar simplemente con una mirada, una postura o un gesto. Y para llegar ahí necesito hablar con ella, escucharla y crear cierta confianza. Para mí, el retrato empieza bastante antes de apretar el botón.
— Cada foto es diferente, ¿cómo se consigue transmitir lo que uno quiere?
Escuchando y observando. Yo puedo llegar a una sesión con una fotografía perfectamente construida en mi cabeza y después tener que olvidarme completamente de ella.
Intento dejar espacio para que sucedan cosas que no había previsto. De hecho, eso es exactamente lo que ocurrió con Afrikaldia: llegué con una idea muy concreta, tuvimos varios imprevistos y tuve que improvisar prácticamente desde cero.
Y de esa frustración creativa salió finalmente la fotografía que se convirtió en el cartel. A veces tienes que aceptar que la fotografía que vas a hacer puede ser mejor que la que habías imaginado.
— Ese estilo lo vas a plasmar en el cartel de Afrikaldia. ¿Qué buscas con la imagen? Descríbenosla.
Quería que la fotografía pudiera parecer un fotograma.
Vemos un abrazo, pero no sabemos quiénes son esas dos personas. Pueden ser hermanos, amigos, pareja… No sabemos qué ha ocurrido antes ni qué ocurrirá después. Y me gusta dejar esa historia abierta, especialmente tratándose de un festival de cine.
Luego hay pequeños elementos que tienen significado. El peine afro es un guiño muy personal a mi padre, que utilizaba ese tipo de peine, pero también está todo lo que representa ese puño para la comunidad afrodescendiente: identidad, orgullo y resistencia.
Para mí también era muy importante que ella llevara hiyab. Quería llevar esa imagen hacia otro lugar, lejos del estigma y de esa mirada que constantemente convierte el velo en un problema. Aquí no estamos hablando del hiyab. Simplemente forma parte de ella.
Y finalmente están el rojo y el verde, que son un pequeño guiño a Euskadi. No quería poner una ikurriña de manera evidente; prefería que Euskadi estuviera dentro de la fotografía de una manera más sutil.
Al final hay muchas pequeñas pistas, pero no quiero decidir qué historia cuentan esas dos personas. Para mí es el primer fotograma de una película que cada uno puede continuar.
— Has tenido diferentes proyectos a lo largo de tu carrera, has estado en exposiciones… pero es la primera vez que diseñas el cartel de un festival. ¿Qué supone?
He realizado varios carteles para teatro, así que no es la primera vez que pienso una fotografía para convivir con un diseño y contar algo más allá de la propia imagen. Pero sí es la primera vez que hago el cartel de un festival, y eso tiene otra dimensión porque esa imagen acaba convirtiéndose en parte de la identidad de todo el evento.
Y hay algo que estoy disfrutando especialmente: que Afrikaldia me haya hecho partícipe también del proceso de diseño. Muchas veces, como fotógrafo, recibes unas indicaciones, haces la fotografía, la entregas y ahí termina tu trabajo.
Aquí seguimos dialogando sobre el diseño, los textos y sobre cómo la fotografía va a llegar finalmente al público. Me gusta no sentir que simplemente he entregado una foto, sino que formo parte de todo el proceso creativo.
Y además ocurre en Euskadi, donde empezó mi carrera como fotógrafo. Así que hay también algo bonito de regreso y de cerrar un círculo.
— ¿Qué esperas de Afrikaldia?
Sobre todo, descubrir. Ver películas, conocer cineastas y encontrar historias africanas y afrodescendientes contadas desde lugares que quizá no conozco.
Me interesa mucho quién está detrás de una cámara y desde dónde decide contar una historia. Durante demasiado tiempo África ha sido mirada y contada desde fuera, así que me interesan especialmente los espacios donde aparecen otras miradas y otras narrativas.
Y espero que al público le ocurra algo parecido: que venga con curiosidad. Que salga de una película habiendo descubierto una historia, una mirada o incluso una África diferente de la que imaginaba.

