KARIMA SAÏDI

BIOGRAFÍA

De origen marroquí, Karima Saïdi nació y vive en Bélgica. Es licenciada en montaje y continuidad de guiones por el INSAS de Bruselas y tiene un máster en escritura y análisis cinematográfico de la ULB.

Ha trabajado como editora para la televisión belga (RTBF) desde 1997, a la vez que ha desarrollado una carrera como editora de documentales (Femme taxi à Sidi Bellabes de Hadjaj Belkacem, Les damnés de la mer de Jawad Raleb y Cheveux rouges et café noir de Milena Bochet), y como guionista de películas de ficción (Le cochon de Gaza de Sylvain Etsibal, À perdre la raison de Joachim Lafosse y Adios Carmen de M.A. Benamraoui).

En 2013, creó Murmurs et 10 voix, una serie de retratos sonoros sobre la inmigración marroquí en Bruselas. En 2015, dirigió un cortometraje documental, Aïcha, que evoca la desaparición de su madre, premisa de la película Dans la maison, su primer largometraje documental estrenado en 2020.

Saïdi es también profesora en las escuelas de cine del INSAS de Bruselas y del ESAV de Marrakech.

FILMOGRAFÍA

2020 Dans la maison (En la casa), largometraje documental

2015 Aïcha, cortometraje documental

COMENTARIO DE LA DIRECTORA

Aisha, mi madre, enfermó en una época en la que la veía poco. Cuando se confirmó el diagnóstico de Alzheimer, me di cuenta muy pronto de que tendría que cuidar de ella. Este fue el punto de partida de un nuevo encuentro. Me encontré proyectada en un papel que no había querido asumir desde que me fui de casa, al menos no como lo ven las familias mediterráneas: iba a tener que cuidar de ella. Así que empecé a pasar mucho más tiempo con ella. Literalmente, llegué a conocerla y empecé a protegerla. Y nos encontramos en papeles invertidos. Yo, la hija, me convertí en la madre simbólica. Esta experiencia me sacudió. De repente me enfrenté a su fragilidad. (…) Por aquel entonces, leí el libro de Annie Ernaux, «Je ne suis pas sortie de ma nuit», un diario sobre su madre, que también padece Alzheimer. Esta lectura fue decisiva para mí. Yo también empecé a llevar un diario. Y durante un año, observé lo que sucedía. Y entonces la decisión de hacer una película se hizo evidente; me di cuenta de que sólo yo podía hacer esta película. Así que empecé a grabar su voz, nuestras conversaciones y a hacer fotos.

Cuando empecé a hacer este documental, tuve una experiencia completamente nueva para mí, que había trabajado como editora, forzándome a enfrenarme a muchas preguntas simples pero fundamentales. Pero también, ¿cómo se filma a la madre? ¿Cómo se filma a una madre enferma? ¿Una madre que envejece? Me enfrento a todas estas cuestiones mientras mi educación está determinada por una sacralidad de la madre que no se tiene derecho a bajar de su pedestal, y menos cuando está enferma. (…) Mi película es una película sobre la historia de mi familia. Pero, inevitablemente, es también una película sobre la inmigración marroquí, sobre la experiencia del exilio, sobre la vida de una mujer que va a vivir sin un hombre y que, por tanto, será una mujer expuesta en su cultura de origen.